Amamantar para la vida sostenible
Lupita Rodríguez Martínez
La Semana Mundial de la Lactancia Materna
está desarrollándose del 1 al 7 de agosto y este 2026 coincide con el aniversario de la Declaración de Innocent, firmada en 1990 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), con el objetivo de proteger, fomentar y apoyar a las madres a amamantar con atención profesional, protección laboral y respaldo familiar.
Este año la conmemoración coordinada por la Alianza Mundial Pro Lactancia Materna se llevará a cabo bajo el lema “Lactancia materna: un inicio sostenible en la vida: Fortalezcamos lo que funciona” y se propone dar seguimiento a los avances, evaluar los resultados y ampliar las intervenciones que han sido eficaces para robustecer esta alimentación natural y básica.
Dicha campaña cuenta con el respaldo de los organismos de la OMS y de la UNICEF en más de 120 países y por ello su importancia en México radica en que las madres sepan y estén conscientes del significado de la leche materna como el mejor alimento para su hija e hijo.
La leche materna aporta la nutrición ideal que necesita, ya que es fácil de digerir y contiene una rica combinación de vitaminas, proteínas y grasas. Además, posee anticuerpos que ayudan a combatir virus y bacterias, a reducir riesgos de asma y alergias, a fortalecer su sistema inmunológico, a favorecer su desarrollo y, especialmente, a crear un vínculo único entre mamá y bebé.
Es el primer alimento natural de niñas y niños para proporcionarles toda la energía y los nutrientes que necesitan durante sus primeros meses de vida y sigue aportándoles buena parte de sus necesidades nutricionales durante la segunda mitad del primer año y hasta un tercio en el segundo año.
La lactancia exclusiva en el primer semestre influye en la disminución de infecciones de oído, de problemas respiratorios, de obesidad y sobrepeso, mientras que los beneficios para la mamá son, entre otros, perder el peso obtenido a lo largo del embarazo, reducir los riesgos de cáncer de mama, ovarios y osteoporosis, funcionar como anticonceptivo natural y liberar la hormona de la oxitocina, la cual ayuda a que el útero vuelva a su tamaño original.
El milagro de dar vida a un nuevo ser humano es un acto de amor. Pero, la primera tetada en la primera hora después del parto es proteger su salud. Lactar favorece el contacto piel a piel y crea ese vínculo de apego seguro que existirá desde el primer día hasta el resto de sus vidas.
Más allá de todos estos beneficios, la situación actual de la lactancia en México es preocupante a nivel urbano. Sólo el 34.2 por ciento de los bebés recibe leche de sus madres de manera exclusiva en los primeros seis meses, muy por debajo del 70 por ciento que la OMS fijó en las Metas de Desarrollo Sostenible 2030.
Lo más dramático es la brecha rural, donde el 27.2 por ciento de los recién nacidos no reciben leche materna en los primeros tres días de vida y son alimentados con fórmulas lácteas u otros líquidos, pues la regulación sobre comercialización de fórmulas infantiles es parcial y genera la percepción de “leche insuficiente” como la causa más común de abandono temprano, reflejo de la falta de apoyo clínico oportuno y consejería calificada de alta hospitalaria.
Promover una reforma constitucional en materia de lactancia materna a nivel nacional debe ser prioridad, tal y como lo hicimos en Nuevo León este año, con el objetivo de reconocer la lactancia como un derecho humano universal, imprescriptible e inalienable de la madre y del bebé.
El desafío de consagrar la lactancia en la Constitución Mexicana como un asunto de justicia y equidad social, implica poner en marcha políticas públicas y programas de gobierno con presupuestos crecientes que detonen esfuerzos multisectoriales para garantizar que todas las embarazadas y madres lactantes en situación de pobreza puedan ejercer este derecho.
Para cumplir las Metas de Desarrollo Sostenible 2030 y lograr una salud pública óptima en México, debemos estar dentro del Índice de País Amigo de la Lactancia, lo cual conlleva a que la mamá amamante en el trabajo informal, ampliar las licencias de maternidad y de paternidad en el trabajo formal y evitar la publicidad agresiva y engañosa de las fórmulas lácteas comerciales infantiles.
Que esta Semana Mundial de la Lactancia Materna sea oportunidad de participar en campañas, talleres, seminarios y actividades hogareñas y comunitarias de concienciación sobre buenas prácticas de crianza y garantizar así que mamás y bebés reciban el apoyo necesario para una lactancia exitosa y sostenible.
Monterrey, N.L., a 5 de agosto del 2026.