ENRIQUE PEÑA NIETO, RETANDO A LA ADVERSIDAD Y EL INFUNDIO.

CONVERSANDO EN DEBATE

RICARDO GARCÍA TREVIÑO

Lic. Ricardo García Treviño

Hola, te saludo con el gusto de siempre. En las vísperas de la promulgación de la ley contra la corrupción, enunciada y publicada por el Ejecutivo federal mexicano una agencia de noticias.-REUTERS.-da a conocer un infundio, tan estúpido y absurdo, que de antemano me atrevo a pensar, que aun  sabiendo que iban a ser inmediatamente cuestionados y exhibidos, publicaron una nota mal intencionada, referente a una propiedad que el Presidente había recibido en donación de parte de un ascendiente. Información contenida en el Registro Público de la ´propiedad en el Estado de México. Mala leche, como diría Federico Arreola, en su columna de SDP, noticias.

Quien hizo la aclaración pertinente, fue la oficina de comunicación social de la presidencia, excelente, ya que la figura presidencial, debe ser evaluada en critica, pero nunca CALUMNIADA CON INFUNDIOS, DE MALA LECHE, ya que se trata de la imagen ; figura y símbolo de todos los mexicanos, de quienes coinciden o no coinciden con Él, oh su partido político.

ENRIQUE PEÑA NIETO

Ante eso, los escenarios, como el de arriba anotado, el Presidente de México, ENRIQUE PEÑA NIETO, responde.-como es su estilo.-con trabajo y patriotismo, acude a CIUDAD ACUÑA, COAHUILA, a apoyar a los azotados por la tragedia del tornado desbastador de días pasados.

Se quedó con ello un día y su noche, sintió el dolor de las víctimas y sus deudos, donde los apoyos; los mecanismo de reconstrucción iniciaron de inmediato. En los anales de nuestra historia, esos gestos, prácticamente no se presentan. Quedarse a dormir en el lugar de la tragedia, nunca se había visto.

A ENRIQUE PEÑA NIETO, los chismes publicos, no le hacen mella, por el contrario, da la impresión, que se crece ante ellos y los empequeñece con obra diarias, con trabajo colectivo, buscando el bien comun,  y lo que es un hecho, es que el sistema contra la corrupción.-ya enmarcada en ley.-tiene a un buen número de indecentes por demás nerviosos, y no dispuestos s devolver lo sustraido indebidamente, bajo el regimen de un estado de derecho, que respete la dignidad humana, aun nos parezca utopico decirlo.

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