CONVERSANDO EN DEBATE
RICARDO GARCÍA TREVIÑO
Hola, te saludo con el gusto de siempre. Vaya que si la Virgen se le apareció en el Estadio Jalisco, LA VIRGEN DE ZAPOPA, en un instante, dejó el santuario de su Basílica.-BASILICA DE ZAPOPAN.-y la Señora, acudió a la grama donde se celebraba el clásico jalisciense, entre el “chiverío y lo rojinegros del Atlas.
Aquello de la violencia parecía inminente, la bomba estaba por estallar, los animos estaba muy caldeados y gracias a Dios, no estalló; pero la señal de alarma está dada, el aviso es serio, es de tomarse en cuenta y tomar medidas que corrija las causas de la violencia, independientemente que algunas de ellas y tal vez las más importante vienen de afuera de los estadios, aun así la catarsis del fenómeno futbolero, debe de hacerse presente.
Sin dejar de pensar; querido lector, que es tú criterio el que vale, un factor de suma prioridad para que la magia del balón no pierda su “Chispa”, es el ARBITRAJE, que el aficionado respire y trasforme el ambiente exterior y viva la pasión futbolera en un aureola invisible que rechace toda síntoma de violencia, de lo contario es el árbitro, se convierte en la mecha y el fuego por encenderse, y en México, como en las demás parte del mundo, el arbitraje es un factor desiquilibrante del juego y mucho tiene que ver con el resultado final.



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